TÉRMINO

Predicadores

Expresión original

Predicadores

TÉRMINOS RELACIONADOS

ÍNDICE TEMÁTICO

OBRAS

(en las que aparece)

CITAS

(en las que aparece)

Indiscretos predicadores que inflamados de odio e cobdiçia, llenos de avariçia

CITA TEXTUAL

«indiscretos predicadores que inflamados de odio e cobdiçia, llenos de avariçia, son çegados e usurpan la santa ffe cristiana, criando en ella sçisma e division, presumiendo ser justos e llenos de ffe… e so espeçie de ovejas con seviçia bestial, asy como lobos despedaçan a los fieles e fazen fuyr del corral de la santa ffe» (p.424).

TRADUCCIÓN DE LA CITA

COMENTARIOS A LA CITA

El texto se refiere a los franciscanos observantes que predican por las calles con sermones inflamatorios. LOs refiere como «frailes predicadores» o «padres predicadores». Solo en la presentación del discruso explica que son «çiertos e devotos religiosos frales menores de la Orden de la Observançia» (p.421). El texto no ahorra en calificativos negativos: sigue a Juan de Torquemada y La causa conversa de Díaz Montalvo. En la cuarta diferencia del artículo 1, el autor los denomina «ministros del diablo» siguiendo la expresión de Torquemada y concluye que pretenden matar, perseguir y destruir niños convertidos antes de que tengan amor a la fe católica (p.426). Frente al «buen predicador» de «predicación begnivola» (p.430), caritativa, santa (p.431) que es como las granadas con castañuelas, todos los granos juntos como la unidad de la fe de muchos «pueblos e linajes.. aunque sean diversos por meritos e virtudes» (p.429) versus estos malos predicadores; frente a las palomas de los buenos predicadores, los cuervos que de la sangrienta y mortífera predicación crean división y cisma (p.431). En el artículo tercero, la primera causa alegada por los franciscanos para predicar con vehemencia es la pública fama de lo que hacen los judaizantes. El autor del discurso lo niega y los acusa de «ca solos los dichos padres son los disfamantes» y que si no predican la verdad serían «peores que robadores de los bienes e sustançias de los próximos» (Canon Quidam, V, 1.I de Graciano). Les acusa de presentarse como «sedulos zeladores de la fee», pero ser en verdad «destruidores, detractores, senbradores de zizania, de sçisma… ronper la unidad de la santa fe católica» (p.433). Los acusa de diseminadores de noticias falsas: «maestros de errores, non disçipulos de verdad, queriendo mudar la mentira en color de verdad,» (p.433). No tienen fin las acusaciones sobre su «mala entinçion, poniendo escandalo en todos los lugares» que refieren a cánones de Graciano como: c.Transferunt, 24, q.3, c.33, «los quales, con venenosas palabras e con odio mortal, molestan e persiguen por injurias, denuestos e daños a los fieles cristianos nuevamente convertidos a la santa fee cristiana». Incluso añade que es el diablo el que los lleva a esta envidia (p.433). Ante la alegación de los predicadores de que les «fue nesçesario de lo sacar a publico» se les acusa de detraer jurisdicción de los prelados y eso es maldición eterna según los sacros cánones y que su responsabilidad es mayor que quien comete pecado, pues predican de vicios ajenos, sin ver los propios. Los compara a escribanos y fariseos. Los acusa de causar heréticas diferencias entre cristianos (p.439) y todavía sube más el tono de la acusación diciendo que a los cristianos nuevos «les ponen lazos e asechanzas para que caygan, segund que los dichos indiscretos detractores fazen» (p.439). La acusación es muy grave porque el tribunal está acusando a los franciscanos observantes de premeditadamente hacer caer a los neófitos en acusaciones heréticas.

OBRAS

(en las que aparece)

AUTOR

FECHA

COMENTARIO DE LA OBRA

Se trata de un discurso de unos 20 folios de tono técnico jurídico en romance, que no formó parte de la documentación de la pesquisa-inquisición llevada a cabo entre octubre y abril de 1461-62 en la ciudad de Toledo por orden del Arzobispo Alonso Carrillo y bajo la dirección de Alonso de Oropesa y el obispo de Coria, Íñigo Manrique de Lara, sino de una defensa de la necesidad de prohibir a los franciscanos observantes predicar. El texto argumenta de forma clara y decidida recogiendo los argumentos de las corrientes proconversas que contestaron en contra de la Sentencia-Estatuto y el Memorial de Marcos García de Mora durante toda la década de los 50. Muestra a los franciscanos como revitalizadores y resemantizadores de los argumentos anticonversos de 1449, que encabezaba Alonso de Espina, carismático predicador, confesor de Enrique IV y hombre con una gran prestigio en la corte. El discurso es solo un poco anterior de que se acabarán de escribir el Lumen ad revelationem de Oropesa y el Fortalitium Fidei de Alonso de Espina. El texto se conserva en 2 manuscritos: uno de la segunda mitad del siglo XV y otro de la segunda mitad del siglo XVI. El original no tiene título ni fecha, por lo que el editor propone: “Discurso sobre la predicación anticonversa”, que se ha asumido en esta entrada como tal. La estructura del argumento se organiza en 3 artículos en los que: el primero, dividido en 6 causas, explica la situación que se presenta por la predicación incendiaria y difamatoria de los franciscanos radicales en las ciudades; el segundo, dividido en 7 razones, aborda lo que es una buena predicación y por qué los franciscanos no cumplen con sus requisitos, si no, bien al contrario, dan sermones escandalosos para airar al pueblo y crear disturbios; el tercero, dividido en 6 razones para levantar la voz de alarma de los predicadores y 12 motivos en lo que discute directamente el "libelo" que envió al tribunal inquisitorial el franciscano observante, Rodrigo de Vascones, en respuesta a la carta de los inquisidores que solicitaba a los franciscanos interrumpir sus predicaciones hasta que el tribunal tuviera un veredicto. Vascones contestó en su carta, que debió de ser una larga alegación en la que presentan 12 casos concretos que les han llevado a predicar, que el tribunal no tenía jurisdicción para prohibirles predicar. El texto es una prueba irrefutable de la confrontación de órdenes contemporáneas en el período, también de la estrategia consciente franciscana de movilizar a la población urbana contra los conversos y provocar disturbios y tensiones populares contra ellos. Hay evidentemente entre estas dos órdenes y niveles de jurisdicción una lucha por ganar la capacidad de predicar a las masas de forma autónoma sin la aprobación de los obispos. De hecho en la pesquisa que se llevó a cabo en Toledo en 1449 para ver si los conversos judaizaban actuaron canónigos de la catedral sin la aprobación del arzobispo Alonso de Carrillo. Puede ser también importante unir este Discurso con la obra de Gutierre de Palma, "Breue reprehensorium ad quosdam fratres religiosos", datada recientemente en el Toledo de 1465, en defensa de los conversos con argumentos similares contra los predicadores mendicantes.

EDICIÓN

Izbicki, Thomas M., "Juan de Torquemada's Defense of the 'Conversos'", Catholic Historical Review 85 (1999), 195-207. Sigüenza, José de, Historia de la Orden de San Jerónimo, ed. Juan Catalina García, Madrid, Bailly Baillière, 1907, volumen I, pp.340-360.