Fernández de Madrigal, Alfonso «El Tostado» o «El abulense»

BIOGRAFíA

Conocido como «El Tostado» o «El abulense» (1410-1455), educado por los franciscanos de Arévalo. Estudiante de Artes, Teología y Leyes en Salamanca, rector del Colegio Mayor de San Bartolomé de la misma ciudad. En algún momento recibió órdenes sagradas. Maestro en Artes y Teología y Bachiller en Derecho. Versado en latín, griego y hebreo.
Gran erudito en la Biblia (indica esta obra precisamente que ha leído su versión hebrea: (secundum computationem litterae hebraicae quam Biblia nostra tenet; p. 139, párr 87); y que dicho texto es mejor para entender por qué Dios destruyó la primera ciudad Hebrón (ista littera hebraica convenientior quam littera nostra…. littera ista hebraica quam nunc secutus sum…)(p.141, párr.98); también interesado por la cultura y mitología clásica y por la historia. Adquirió fama y fue muy admirado.  1442: Juan II le comisióna para ir al concilio de Basilea y defender su doctrina conciliarista. Pero nunca llegó. En 1443: expuso sus 21 proposiciones en Siena delante de la curia papal. Pidió luego audiencia ante el papa Eugenio IV. El papa no vio ortodoxas 3 proposiciones y comisionó a 3 prelados dirigidos por Juan de Torquemada (que no era conciliarista, sino papista) para revisar sus doctrina y 5 proposiciones fueron condenadas. En su defensa escribió, Defensorium trium conclusionum defiende que la Iglesia universal es santa y no puede errar, pero el pontífice puede equivocarse. Esto está de lleno en el debate conciliarista.
1444: De vuelta se hace cartujo en Tarragona, en Scala Dei, pero le llama Juan II a su lado como consejero y canciller. 1446: le nombra Maestrescuela en Salamanca; ya anciano, en 1454: obispo de Ávila a instancias del rey en sustitución de Alonso I Fonseca que pasó a la sede arzobispal de Sevilla. Dirigió sus esfuerzos a realizar el comentario exegético en Latín todos los libros de la Biblia, por lo que era un gran conocedor de todos sus libros. Consiguió hacer al Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué, Jueces, Libro de Ruth, 1-4 Reyes, 1-2 Crónicas y Mateo. Para él, el poder reside en la comunidad, pero es delegado en los príncipes. Hay un pacto implícito entre el rey y los súbditos. Siendo la forma de estado más perfecta la monarquía, sin embargo no la consideró la más apropiada para las ciudades, sino que, siguiendo a Aristóteles y considerando que el principal objetivo de la ciudad es tener paz y la estabilidad, afirmó que la mejor forma de gobierno para las ciudades era la democracia. Escritor muy prolífico su obra se editó por encargo de la reina Isabel entre 1507 y 1531. 15 volúmenes en latín. Interesante obra su Breviloquio de amor e amiciçias sobre la importancia del amor y la amistad en la vida social y religiosa, como vínculo jurídico. Sus grandes continuadores fueron Pedro de Osma y Fernando de Roa.

BIBILIOGRAFÍA