TÉRMINO

Estirpe

Expresión original

Genus, -eris

TÉRMINOS RELACIONADOS

ÍNDICE TEMÁTICO

Familia, ancestros y linaje Inclusión, integración y reconocimiento

OBRAS

(en las que aparece)

CITAS

(en las que aparece)

Que a nadie que llegue a la fe de Cristo de cualquier estirpe

CITA TEXTUAL

«quod nullus ex quocumque genere ad Christi fidem adveniens, debet ab aliquo de fidelibus vilipendi aut in dedignationem haberi, et multo minus ab integra communione fidelium expelli circa quecumque ecclesiastica officia et beneficia ratione sui generis infidelis, ac proprie eiusdem ipsius infidelitatis»

TRADUCCIÓN DE LA CITA

«que a nadie que llegue a la fe de Cristo de cualquier estirpe [raza traduce el editor] pueden vilipendiarlo los fieles o despreciarlo, y muchos menos excluirlo [expelirlo mejor] en la íntegra comunión de los fieles respecto a cualquier oficio o beneficio eclesiástico a causa de su estirpe [raza traduce el editor] infiel o de su propia infidelidad,» (p.523)

COMENTARIOS A LA CITA

En el capítulo 41 Oropesa busca razones en los padres de la Iglesia y los cánones de Graciano para demostrar la importancia de la unidad de la Iglesia y defiende que no se puede excluir a nadie por su origen. No dice por su raza. Prefiero el vocablo linaje o estirpe, pero sí que habla de estirpe infiel designando a todas las otras religiones. Define el cisma como el peor de los crímenes, califica de «ajeno, profano y enemigo a todos los cismáticos y los califica con su padre Jerónimo de no pertenecer a Cristo y, por tanto, pertenecer al Anticristo. La posición de Oropesa es clara y radical frente a quienes están contra los judeoconversos, los toledanos de 1449, pero también los franciscanos de 1460.

OBRAS

(en las que aparece)

Lumen ad revelationem gentium et gloria plebis Dei Israel (Luz para conocimiento de los gentiles y gloria del pueblo de Israel

AUTOR

Oropesa, Alonso de

FECHA

1465

COMENTARIO DE LA OBRA

La obra más importante de Alonso de Oropesa es: Lumen ad revelationem gentium et gloria plebis Dei Israel: de unitate fidei et de concordi et pacifica aequalitate fidelium, traducido como "Luz para conocimiento de los gentiles y para la gloria del pueblo de Israel...". El autor programó escribir 2 volúmenes, pero sus tareas solo le dejaron escribir el primer volumen. Se compone de 52 capítulos. Los 40 primeros fueron escritos entre 1450 que el prior de Guadalupe le pidió que compusiera un libro sobre la unidad de la Iglesia y 1451-52 que fue elegido prior de Santa Catalina de Talavera. Los 10 primeros capítulos son muy breves. Desde el XVII se quintuplican en extensión. También escribió un breve primer prefacio. Escribió en un lapso de tiempo de 15 años, de 1450 a la Navidad del 24 de diciembre de 1465). Retomó en 1462, tras su inquisición en Toledo y bajo la iniciativa de Carrillo y acabó en 1465. Escribió entonces un segundo prefacio dedicado al arzobispo de Toledo hacia 1466. Murió 2 años después sin completar la segunda parte. Habían cambiado mucho las cosas en dicha década. La obra es muy parecida al Defensorium Unitatis de Cartagena en fuentes, temas, formas, puntos de vista y finalidad, pero tienen distinto carácter. La primera parte que tenemos es una obra de ingeniería argumental en la que encajan todas las piezas con una precisa argumentación lógica articulada en torno a citas hiladas procedentes del Antiguo y el Nuevo Testamento (500 citas de las 1000 de la obra), de San Agustín, Crisóstomo y Jerónimo, para mostrar un propósito teológico y eclesiológico: demostrar que el pueblo judío era el pueblo elegido pero era imperfecto, que todo el AT profetiza la llegada de Cristo, que su llegada inició una nueva fase que construyó una Iglesia perfecta, una religión perfecta en todos los sentidos y que una de las perfecciones es no distinguir por el origen de los fieles porque la caridad, la fe y la esperanza, el amor y el sacrificio de Cristo, además del bautismo y la comunión, lo limpió todo y dio a luz un hombre y una comunidad nuevas en la que todo es unidad, concordia y paz. Por tanto, que los cismáticos de Toledo son herejes de la peor especie porque rompen la unidad de la Iglesia, como los antiguos judíos a los que sí importaba el origen (interpretaban según la letra, no el espíritu), son ignorantes de las Escrituras, avariciosos y cizañadores. Defiende a los neófitos por 4 medios: 1) fundamentos bíblicos, 2) santos cánones, 3) leyes del reino y 4) el IV Concilio de Toledo. La defensa de los judeoconversos es abierta, aunque cuidadosa, pues es consciente, como él mismo argumenta en el segundo prólogo, del peligro que corría por tomar esta posición y de los enemigos que se ganará. Con respecto a los judíos, su opinión es que son los culpables de todos los problemas entre los cirstianos. Sus calificativos son duros y ofensivos y su estrategia es que se les debe segregar. Los acusa de traición e infidelidad y casi los convierte en herejes frente a los Israelitas, sus ancestros por no unirse a Cristo y seguir separados. Alonso de Oropesa escribió una Vida de San Juan Crisóstomo al que admiraba y quien escribió un tratado Contra los judíos precisamente alegando que los cristianos no debían participar en los ritos y ceremonias de los judíos y que no se sigan sus costumbres. Oropesa emplea su obra y de forma íntegra, en el capítulo XXV, copia sus 6 sermones contra los judíos.

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