TÉRMINO

Cerviz

EXPRESIÓN ORIGINAL

Cervicis

TÉRMINOS RELACIONADOS

ÍNDICE TEMÁTICO

CITAS (en las que aparece)

No por tus méritos ni por la rectitud de tu corazón vas a tomar posesión de su país

CITA TEXTUAL

Nec, inquit, propter iustitias tuas et equitatem cordis tui ingredieris ut possideas terram eorum, sed quia ille egerunt impie, introeunte te delete sunt, et ut compleret verbum suum Dominus, quod sub iuramento pollicitus est patribus tuis Abraham, Isaac et Iacob. Scito ergo quod non propter iustitias tuas Dominus Deus dederit tibi terram hanc in possessionem, cum dure cervicis sis populus.

TRADUCCIÓN DE LA CITA

No por tus méritos ni por la rectitud de tu corazón vas a tomar posesión de su país, sino que sólo por la perversidad de estas naciones las desaloja Yahvéh tu Dios ante tí; y también por cumplir la palabra que juró a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob. Has de saber, pues, que Yahvéh tu Dios no te da en posesión esta espléndida tierra por tus méritos; porque eres un pueblo de dura cerviz (Dt 9, 5-6)». (Capítulo XIII, p.151.)

COMENTARIOS A LA CITA

Oropesa utiliza, como hace todo el rato una cita en este caso del Deuteronomio, para mostrar la premonición constante de que los judíos fueron elegidos por Dios pero no tenían más que deficiencias. En este caso Moisés mismo explica a los propios judíos por qué han sido elegidos entre otras naciones y no es por sus méritos, sino porque otros son peores aún. En la misma frase combina que la causa de que tengan la tierra no es la rectitud de sus corazones ni la dureza de su cerviz. El calificativo más general del libro para los judíos es de «dura cerviz y de duros corazones que es su gran demérito. Recordar que la cerviz en el lenguaje bíblico representa si la alzas, el orgullo, lo indómito y lo engreído y si la doblas la humildad, la humillación y el acatamiento.

OBRAS (en las que aparece)

AUTOR

FECHA

1465

COMENTARIO DE LA OBRA

La obra más importante de Alonso de Oropesa es: Lumen ad revelationem gentium et gloria plebis Dei Israel: de unitate fidei et de concordi et pacifica aequalitate fidelium, traducido como "Luz para conocimiento de los gentiles y para la gloria del pueblo de Israel...". El autor programó escribir 2 volúmenes, pero sus tareas solo le dejaron escribir el primer volumen. Se compone de 52 capítulos. Los 40 primeros fueron escritos entre 1450 que el prior de Guadalupe le pidió que compusiera un libro sobre la unidad de la Iglesia y 1451-52 que fue elegido prior de Santa Catalina de Talavera. Los 10 primeros capítulos son muy breves. Desde el XVII se quintuplican en extensión. También escribió un breve primer prefacio. Escribió en un lapso de tiempo de 15 años, de 1450 a la Navidad del 24 de diciembre de 1465). Retomó en 1462, tras su inquisición en Toledo y bajo la iniciativa de Carrillo y acabó en 1465. Escribió entonces un segundo prefacio dedicado al arzobispo de Toledo hacia 1466. Murió 2 años después sin completar la segunda parte. Habían cambiado mucho las cosas en dicha década. La obra es muy parecida al Defensorium Unitatis de Cartagena en fuentes, temas, formas, puntos de vista y finalidad, pero tienen distinto carácter. La primera parte que tenemos es una obra de ingeniería argumental en la que encajan todas las piezas con una precisa argumentación lógica articulada en torno a citas hiladas procedentes del Antiguo y el Nuevo Testamento (500 citas de las 1000 de la obra), de San Agustín, Crisóstomo y Jerónimo, para mostrar un propósito teológico y eclesiológico: demostrar que el pueblo judío era el pueblo elegido pero era imperfecto, que todo el AT profetiza la llegada de Cristo, que su llegada inició una nueva fase que construyó una Iglesia perfecta, una religión perfecta en todos los sentidos y que una de las perfecciones es no distinguir por el origen de los fieles porque la caridad, la fe y la esperanza, el amor y el sacrificio de Cristo, además del bautismo y la comunión, lo limpió todo y dio a luz un hombre y una comunidad nuevas en la que todo es unidad, concordia y paz. Por tanto, que los cismáticos de Toledo son herejes de la peor especie porque rompen la unidad de la Iglesia, como los antiguos judíos a los que sí importaba el origen (interpretaban según la letra, no el espíritu), son ignorantes de las Escrituras, avariciosos y cizañadores. Defiende a los neófitos por 4 medios: 1) fundamentos bíblicos, 2) santos cánones, 3) leyes del reino y 4) el IV Concilio de Toledo. La defensa de los judeoconversos es abierta, aunque cuidadosa, pues es consciente, como él mismo argumenta en el segundo prólogo, del peligro que corría por tomar esta posición y de los enemigos que se ganará. Con respecto a los judíos, su opinión es que son los culpables de todos los problemas entre los cirstianos. Sus calificativos son duros y ofensivos y su estrategia es que se les debe segregar. Los acusa de traición e infidelidad y casi los convierte en herejes frente a los Israelitas, sus ancestros por no unirse a Cristo y seguir separados. Alonso de Oropesa escribió una Vida de San Juan Crisóstomo al que admiraba y quien escribió un tratado Contra los judíos precisamente alegando que los cristianos no debían participar en los ritos y ceremonias de los judíos y que no se sigan sus costumbres. Oropesa emplea su obra y de forma íntegra, en el capítulo XXV, copia sus 6 sermones contra los judíos.

EDICIÓN

CITAS (en las que aparece)

Por lo tanto resta concluir que todo lo que Dios en la ley había permitido de suyo ilícito a aquel pueblo

CITA TEXTUAL

Relinquitur ergo concludendum quod, quidquid de se illicitum illi populo in lege permissum est a Deo, ex eius permissione aut concessione factum est illis licitum, quod alias erat illicitum, et hoc per modum supradictum; et sic dare ad usuram extraneis et dare libellum repudii, et sic de ceteris huiusmodi in lege concessis, non fuit peccatum Iudeis, quamdiu status illius legis duravit; licet esse quedam velut extorta permissio sue dure cervicis; (Capítulo XIX, p.202)

TRADUCCIÓN DE LA CITA

Por lo tanto resta concluir que todo lo que Dios en la ley había permitido de suyo ilícito a aquel pueblo, se les volvía lícito por tal permiso o concesión lo que de otra forma seguía siendo ilícito, y esto por las razones ya indicadas; y así, cobrar intereses de los extranjeros, dar libelo de repudio y todo lo demás concedido en la ley, no fue pecado para los judíos mientras duró el tal estado de la ley, aunque haya sido un permiso como forzado por la dureza de su cerviz; (Capítulo XIX, p.202)

COMENTARIOS A LA CITA

Oropesa está criticando en el capítulo XIX que el fin de los judíos era imperfecto y deficiente, y que Dios tuvo que acomodarse a este pueblo. Eso explica que hay contradicción entre las leyes que les dio a ellos y las que dio luego Jesucristo. Es una concepción en fases de perfección de los idólatras, a los judíos y a los cristianos. Para caracterizar su imperfección lo más repetido es el calificativo de dureza de corazón o de cerviz casi como sinónimos. El contraste es que uno es un órgano interior y otro exterior.

OBRAS (en las que aparece)

AUTOR

FECHA

1465

COMENTARIO DE LA OBRA

La obra más importante de Alonso de Oropesa es: Lumen ad revelationem gentium et gloria plebis Dei Israel: de unitate fidei et de concordi et pacifica aequalitate fidelium, traducido como "Luz para conocimiento de los gentiles y para la gloria del pueblo de Israel...". El autor programó escribir 2 volúmenes, pero sus tareas solo le dejaron escribir el primer volumen. Se compone de 52 capítulos. Los 40 primeros fueron escritos entre 1450 que el prior de Guadalupe le pidió que compusiera un libro sobre la unidad de la Iglesia y 1451-52 que fue elegido prior de Santa Catalina de Talavera. Los 10 primeros capítulos son muy breves. Desde el XVII se quintuplican en extensión. También escribió un breve primer prefacio. Escribió en un lapso de tiempo de 15 años, de 1450 a la Navidad del 24 de diciembre de 1465). Retomó en 1462, tras su inquisición en Toledo y bajo la iniciativa de Carrillo y acabó en 1465. Escribió entonces un segundo prefacio dedicado al arzobispo de Toledo hacia 1466. Murió 2 años después sin completar la segunda parte. Habían cambiado mucho las cosas en dicha década. La obra es muy parecida al Defensorium Unitatis de Cartagena en fuentes, temas, formas, puntos de vista y finalidad, pero tienen distinto carácter. La primera parte que tenemos es una obra de ingeniería argumental en la que encajan todas las piezas con una precisa argumentación lógica articulada en torno a citas hiladas procedentes del Antiguo y el Nuevo Testamento (500 citas de las 1000 de la obra), de San Agustín, Crisóstomo y Jerónimo, para mostrar un propósito teológico y eclesiológico: demostrar que el pueblo judío era el pueblo elegido pero era imperfecto, que todo el AT profetiza la llegada de Cristo, que su llegada inició una nueva fase que construyó una Iglesia perfecta, una religión perfecta en todos los sentidos y que una de las perfecciones es no distinguir por el origen de los fieles porque la caridad, la fe y la esperanza, el amor y el sacrificio de Cristo, además del bautismo y la comunión, lo limpió todo y dio a luz un hombre y una comunidad nuevas en la que todo es unidad, concordia y paz. Por tanto, que los cismáticos de Toledo son herejes de la peor especie porque rompen la unidad de la Iglesia, como los antiguos judíos a los que sí importaba el origen (interpretaban según la letra, no el espíritu), son ignorantes de las Escrituras, avariciosos y cizañadores. Defiende a los neófitos por 4 medios: 1) fundamentos bíblicos, 2) santos cánones, 3) leyes del reino y 4) el IV Concilio de Toledo. La defensa de los judeoconversos es abierta, aunque cuidadosa, pues es consciente, como él mismo argumenta en el segundo prólogo, del peligro que corría por tomar esta posición y de los enemigos que se ganará. Con respecto a los judíos, su opinión es que son los culpables de todos los problemas entre los cirstianos. Sus calificativos son duros y ofensivos y su estrategia es que se les debe segregar. Los acusa de traición e infidelidad y casi los convierte en herejes frente a los Israelitas, sus ancestros por no unirse a Cristo y seguir separados. Alonso de Oropesa escribió una Vida de San Juan Crisóstomo al que admiraba y quien escribió un tratado Contra los judíos precisamente alegando que los cristianos no debían participar en los ritos y ceremonias de los judíos y que no se sigan sus costumbres. Oropesa emplea su obra y de forma íntegra, en el capítulo XXV, copia sus 6 sermones contra los judíos.

EDICIÓN