la qual [la lengua] entonces bien discernir y juzga de los sabores quando no está infecta
CITA TEXTUAL
TRADUCCIÓN DE LA CITA
COMENTARIOS A LA CITA
OBRAS
(en las que aparece)
Suma de la Política
AUTOR
Sánchez de Arévalo, Rodrigo
FECHA
1468
COMENTARIO DE LA OBRA
La "Suma de la Política" (atención a la profusión del uso de la palabra política en la época). Obra dividida en 2 libros (ambos con prólogo) de 18 y 16 consideraciones, a modo de capítulos. Sigue la Política de Aristóteles. Dedicado a Pedro de Acuña, segundo señor de Buendía y Azañón. El primer libro tiene 18 consideraciones. El segundo libro, más corto, pero más interesante tiene 16 consideraciones. El primer libro va hablando de: sitio templado para las fundaciones de las ciudades, la cercanía a mar, montes y ríos; fundar según los stos indiquen; los habitantes deben interesarse por cosas intelectuales y de virtud; sitio sano; sanas augas; tener mercaderías y negociaciones; tener cosas deleitables; como disponerla para la guerra; murallas y armas; cómo organizar el ejército y la función del capitán de castigar por 5 cosas principales; castigar robos y rapiñas; los caballeros cómo criarlos para la guerra; y qué deben jurar. El Libro II, sin embargo, va todo para el buen gobierno y el regimiento de la ciudad o el reino y su salvación: primera consideración de tener solo un rey o príncipe; segunda, que debe temer a Dios; las virtudes del rey lo que debe hacer y cómo se reconoce al tirano; consejeros honestos y discretos del rey que se acogen a la justicia y de buenas costumbres; sobre qué cosas hay que preguntar a los consejeros; parte judicial, 6 cosas que debe tener el juez pues los jueces son como una lengua; el pueblo cómo se ordena, buenas costumbres, provechosos para sus vecinos; la concordia en la ciudad y las causas de la división; leyes de la ciudad y no hacer nuevas leyes; la justicia que comience por el rey; los regidores o jueces no se perpetúen en sus oficios y de sus causas y por qué hay sediciones y levantamientos en las ciudades y reinos; reverencia al rey por ejemplos de la naturaleza y las penas a los rebeldes. Examina en ella los problemas de la fundación y del gobierno de una ciudad-estado. Sobrepone las finalidades civiles y espirituales religiosas y culturales a las militares. La paz se considera el último fin de la política para que el pueblo viva virtuosamente y en paz y sosiego. El autor es monárquico en la política y en el Pontificado. En la obra da mucha importancia a consejeros y jueces, en tanto dice que la perjudica el consenso con la alta nobleza. El autor prefiere las leyes antiguas [esto es muy único]. Presenta una ciudad como una unidad autosuficiente, que debe vivir encerrada en sí misma del resto del mundo, una unidad que se autoabastece de la que es la mejor actividad económica digna del ciudadano, la agricultura. Hay un tratadito inédito en la BN del autor que nos puede interesar. En él defiende que es más valioso quien acrecienta la cosa pública con la prudencia y la diligencia del saber que quien lo hace con las armas. La guerra no puede ser el último fin.