Sánchez de Arévalo, Rodrigo

BIOGRAFíA

Rodrigo Sánchez de Arévalo 1404-1470 fuen un hombre de fama y renombre ya en su época, si bien su obra dejó de interesar tras su muerte. Nació en Santa María La Real de Nieva y murió en Roma en el linaje de los Arévalo. Estudió Teología y Derecho en la universidad de Salamanca. Acompañó a Alonso de Cartagena al Concilio de Basilea en 1434, de donde volvío en 1439. Hombre vinculado a la diplomacia regia y a Roma, vivió el ambiente humanista de la corte papal desde 1457, un núcleo de poder temporal y pontificio en crecimiento. Allí se relacionó con  el Humanismo romano y nunca volvió a España, apesar de recibir los obispados de Oviedo, Zamora, Calahorra y Palencia, por este orden. Se le concedió la Castellanía de Castel Santangelo en 1464 de manos de Pio II (donde estuvieron presos los intelectuales: Plátina, Pomponio Leto y Maffei con quienes mantuvo buenas relaciones a pesar de ser su carcelero). Hizo acto de obediencia en nombre del rey a tres papas.

Empezó sirviendo al rey Juan II como consejero, secretario y capellán y fue siempre fiel a Enrique IV. Escribió, sobre todo, en latín un tratado de pedagogía y un tratado sobre los remedios que afligen a la Iglesia, en los que defiende la necesidad de fortalecer la autoridad del Papa frente al movimiento conciliarista, como se demuestra en sus textos: De monarchia orbis, Dialogus de remediis schismatis y Contra tres propositiones conciliii Basileensis. Su obra en latín: Speculum honestae vitae fue muy popular e influyente en su época. Se inclinaba a seguir la senda de la literatura sagrada antes que la tradición grecolatina y así lo hace en la argumentación y defensa de sus discursos.

Publicó solo 2 obras en castellano vernáculo: el Vergel de Príncipes (las 3 actividades a las que dedicarse reyes y nobles: milicia, caza y música) y la Suma de la política. En esta última examina las problemas de la fundación y del gobierno de una ciudad-estado. Antepone los objetivos y fines civiles y espirituales religiosos y culturales a las funciones militares. La paz se considera el último fin de la política para que el pueblo viva virtuosamente y en paz y sosiego. Sánchez de Arévalo no daba tanta importancia a la formación literaria, como era frecuente encontrar en autores de la época de Juan II, en la que la cultura, las artes y el amor a las letras eran fundamentales para adquirir prestigio social. Su obra tenía un fin pedagógico y moralizante que era superior a cualquier otro objetivos.

BIBILIOGRAFÍA

Acorssi, Federica, Estudio del Espejo de verdadera nobleza de Diego de Valera con edición crítica de la obra, Tesis doctoral, Universidad de Pisa, 2011.

Penna, Mario (ed. y estudio preliminar), Prosistas castellanos del siglo XV, vol.I, Biblioteca de Autores españoles, vol.116, Madrid, Ediciones Atlas, 1959, pp. LXX-XC.