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COMENTARIOS A LA OBRA

La Católica Impugnación es una contestación del obispo de Ávila y confesor de la reina, Hernando de Talavera, contra un libelo anónimo que el eclesiástico califica de «herético, maldito y descomulgado». Este libelo apareció en la ciudad de Sevilla en el año 1480. No se conoce el texto del libelo, posiblemente destruído por las autoridades eclesiásticas, pero la respuesta del entonces obispo de Ávila lo replica de forma muy cercana. Talavera acusa al autor de ser un judío, no un cristiano viejo (como el autor del libelo dice), ni tampoco un cristiano nuevo. Su aparición se produjo tras las predicaciones de Talavera en varias parroquias de la ciudad de Sevilla donde dirigía la evangelización de la ciudad desde el año 1478. No es segura la fecha de composición de la Impugnación. La mayoría de autores los sitúan entre los años 1480-1482, pero Davide Scotto ha defendido que no se escribió hasta 1487. El objetivo de Talavera, con el patrocinio de los RR.CC y del arzobispo de la ciudad, Pedro González de Mendoza, era aclarar las prácticas religiosas que eran ortodoxas y heterodoxas, según el cristianismo. Al entrar los RRCC en la ciudad de Sevilla, recibieron muchas acusaciones del clero mendicante local sobre lo que calificaban de prácticas judaizantes de las comunidades judeoconversas de la ciudad. Los RR.CC. encomendaron la labor pastoral al arzobispo de Sevilla, al obispo de Cádiz y a Hernando de Talavera. Su acción en la ciudad consistió en promulgar decretos, ordenanzas municipales y predicar, en un intento desesperado por frenar la acción de la Inquisición entre los judeoconversos. La obra de Talavera está dedicada a los RRCC y al arzobispo Pedro González de Mendoza. El texto es un interesante ejemplo de conexión entre los debates en el interior del alto clero y la forma en la que estos mensajes circulaban para llegar hasta los habitantes y fieles de la ciudad. El tratado se compone de 77 capítulos breves y conforma un completo alegato, punto por punto de lo que afirma el autor del libelo. El objetivo contradictorio de Talavera es crear una genealogía entre la Ley Vieja Mosaica y la Ley Nueva evangélica. Esto apunta a que una de las acusaciones del autor del libelo es que esta nueva religión no era nueva y que no era más que la mosaica (en sus preceptos morales, en sus libros, en sus leyes y creencias) con algunos pequeños cambios. Talavera se esfuerza por subrayar la innovación que supuso el cristianismo. De su mano, defiende a los convertidos del judaísmo como unas poblaciones en tránsito todavía que deben recibir más formación y solo ser amonestados fraternalmente si caen en el error. En algunos capítulos, el autor defiende incluso a los judíos, como miembros de otra religión y que, por tanto, no pueden ser herejes. La obra revisa todos los temas debatidos del período: la corrupción del clero, el linaje judío de Jesucristo, la continuidad entre el judaísmo y el cristianismo, la defensa de los oficios religiosos cristianos que se celebran en sábado, la obligatoriedad de abandonar las costumbres judías para no caer en lo que denomina «ebionismo» en alusión a ciertas comunidades que mezclaban prácticas judías y cristianas de Israel de los siglos II-III, la aclaración de la naturaleza distinta de los pecados de infidelidad (judíos y musulmanes), apostasía (judaizantes) y herejes (judaizantes), la defensa del culto de las imágenes y los santos, la explicación de por qué todas las comidas deben ser permitidas, la importancia de cumplir con los lugares de enterramiento cristiano para no parecer herejes criptojudíos y algunas otras.

EDICIÓN

Talavera, Hernando de, Católica impugnación del herético libelo, maldito y descomulgado, (ed. Ángel Gómez Moreno, Prólogo de Isabella Iannuzzi), Monumenta Christiana Baetica Documenta 4, Nuevo inicio, Granada, 2019.