TÉRMINO

Costumbre

EXPRESIÓN ORIGINAL

Costumbre

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ÍNDICE TEMÁTICO

CITAS (en las que aparece)

huían de la dotrina eclesiástica e huían de las costunbres de los cristianos

CITA TEXTUAL

[los judeoconversos] huían de la dotrina eclesiástica e huían de las costunbres de los cristianos…Aveis de saber que las costunbres de la gente común de los antes de la Inquisición, ni más ni menos eran que de los proprios hediondos judíos; e esto causava la continua conversación que con ellos tenían. Así eran tragones e comilitones, que nunca dexaron el comer a costunbre judaica de manjarejos e olletas de adefinas e manjarejos de cebollas e ajos refritos con aceite, e la carne guisavan con aceite, e lo echavan en lugar de tocino e de grosura, por escusar el tocino; e el aceite con la carne e cosas que guisan hace muy mal oler el resuello, e así sus casas e puertas hedían muy mal a aquellos manjares e de no ser baptizados. E puesto caso que algunos fueran baptizados, mortificado el carácter del baptismo en ellos por la nulidad e por judaizar, hedían como judíos. No comían puerco sino en lugar forçoso; comían carne en las cuaresmas e vigilias e cuatro tenporas, en secreto; guardavan las pascuas e sábados como mejor podían; enbiavan aceite a las sinagogas para las lanparas; tenian judíos que les predicasen en sus casas de secreto, especialmente a las mugeres. Tenían judíos rabíes que les degollavan las reses e aves para sus negocios; comían pan cenceño, al tiempo de los judíos carnes tajeles, haciendo todas las ceremonias judaicas de secreto, en cuanto podían, así los honbres como las mugeres. Siempre se escusavan de recebir los Sacramentos de la Santa Iglesia salvo por fuerça de las costituciones de la Iglesia. Nunca confesavan la verdad; (pp.96-97).

TRADUCCIÓN DE LA CITA

COMENTARIOS A LA CITA

Fragmento muy conocido. Retrato maximalista de los judíos y judeoconversos como grupos indiferenciados. El fundamento son las costumbres equiparadas a la doctrina. Costumbres se llaman las cristianas, de las que huyen, al igual que huyen de la doctrina. Y costumbres se llaman también las judaicas, así calificadas. Compendio de estereotipos todos mezclados en el que la condición de herejes se fundamente en lo que hacen, sus obras, sus costumbres: sobre todo la dieta, la forma de guisar y sus ingredientes. Adafina es el cocido de garbanzos y carne de cordero, tradicional entre los judíos sefardíes en olla de barro que se prepara el viernes para poder descansar el sábado (Shabat) y tener comida caliente. Origen en la palabra árabe dafīnah (الدفينة), que significa «tesoro, enterrado, secreto o escondido». Interesante que incluso hacer la comida tuviera connotación de secreto. Le sigue el calendario, es decir, los preceptos que rompen, desde el domingo a los ayunos. Lo tercero son sus apoyos a las sinagogas y los rezos con rabies. Todo en secreto. Acusa de la conversación que se tiene con los judíos. Las mujeres acusadas especialmente. Texto movilizador de emociones negativas como: sospecha, amenaza, envidia, miedo, desprecio, desagrado y rechazo físico. El olor particularmente vinculado a sus comidas, casas y ropas les caracteriza por no estar bautizados. Subrayar la diferencia y presentarla como una amenaza que desencadena la agresión del otro.

OBRAS (en las que aparece)

AUTOR

FECHA

1513

COMENTARIO DE LA OBRA

Crónica que no muestra una historia articulada, sino recuerdos poco hilados y episodios destacados. Ninguna difusión hasta el XVII. No hay incunable. Cuenta el reinado copiando muchas partes de la Crónica de Fernando del Pulgar. De los emires y nobles musulmanes habla en términos bastante ecuánimes y en igualdad de condiciones que de la nobleza andaluza. Parece que tiene familiaridad con esta sociedad multicultural. Central en enfrentamiento an Andalucía occidental de los Ponce de León y el ducado de Medina Sidonia que prácticamente se reparten la región con facciones y partidarios en todas las ciudades. Crítica a la nobleza y al arzobispo Carrillo. Distingue entre nobleza del norte y la andaluza. Inmisericorde con los judíos, prejuicioso, una obra perfecta para reproducir estereotipos sociales de exclusión, respira un odio furibundo, ejemplo de alteridad radical en los judíos que son casi como animales. Sin embargo, en la obra hay mucha crónica política de las ciudades que caen en manos portuguesas, los enfrentamientos del duque de Mediansidonia y el Marqués los Ponce de León, los asaltos a fortalezas, la quema de campos, los robos a campesinos. El pillaje nobiliario es el principal enemigo.

EDICIÓN

CITAS (en las que aparece)

la qual [la lengua] entonces bien discernir y juzga de los sabores quando no está infecta

CITA TEXTUAL

la qual [la lengua] entonces bien discernir y juzga de los sabores quando no está infecta e ocupada por algún mal humor […] que si está corrupta va a confundir lo amargo con lo dulce (Consideración VII, p.293).

TRADUCCIÓN DE LA CITA

COMENTARIOS A LA CITA

Sánchez de Arevalo, siguiendo a Aristóteles, compara los jueces a la lengua física. Me interesa esta métáfora de la lengua por los fenómenos de corporalización del siglo XV y porque es inusual para calificar el discernimiento de los jueces. Suele usarse la lengua para expresar los vicios de la lengua y para el problema de la murmuración. La metáfora de la lengua me parece relevante porque subraya la importancia de los jueces en el período y la razón de ello: que tengan independencia de la religión y sepan discernir al hacer justicia. La explica con la frase sobre los jueces de que: “el juez, en tanto que no está infecto ni corrupto de algún estraño humor, así de corrupción, de codicia, o de passión”, de odio o de las cosas suso dichas, entonces juzga bien las causas. El autor defiende que el príncipe debe elegir jueces sagaces, sotiles para saber la verdad de las cosas dudosas, tienen que tener hacienda y no pueden ser los que trabajan con sus manos que necesitan estar en sus lugares de trabajo. Dice que tampoco se den juzgados por remuneración o pagos de servicio sino que solo se concedan a personas de méritos.

OBRAS (en las que aparece)

AUTOR

FECHA

1468

COMENTARIO DE LA OBRA

La "Suma de la Política" (atención a la profusión del uso de la palabra política en la época). Obra dividida en 2 libros (ambos con prólogo) de 18 y 16 consideraciones, a modo de capítulos. Sigue la Política de Aristóteles. Dedicado a Pedro de Acuña, segundo señor de Buendía y Azañón. El primer libro tiene 18 consideraciones. El segundo libro, más corto, pero más interesante tiene 16 consideraciones. El primer libro va hablando de: sitio templado para las fundaciones de las ciudades, la cercanía a mar, montes y ríos; fundar según los stos indiquen; los habitantes deben interesarse por cosas intelectuales y de virtud; sitio sano; sanas augas; tener mercaderías y negociaciones; tener cosas deleitables; como disponerla para la guerra; murallas y armas; cómo organizar el ejército y la función del capitán de castigar por 5 cosas principales; castigar robos y rapiñas; los caballeros cómo criarlos para la guerra; y qué deben jurar. El Libro II, sin embargo, va todo para el buen gobierno y el regimiento de la ciudad o el reino y su salvación: primera consideración de tener solo un rey o príncipe; segunda, que debe temer a Dios; las virtudes del rey lo que debe hacer y cómo se reconoce al tirano; consejeros honestos y discretos del rey que se acogen a la justicia y de buenas costumbres; sobre qué cosas hay que preguntar a los consejeros; parte judicial, 6 cosas que debe tener el juez pues los jueces son como una lengua; el pueblo cómo se ordena, buenas costumbres, provechosos para sus vecinos; la concordia en la ciudad y las causas de la división; leyes de la ciudad y no hacer nuevas leyes; la justicia que comience por el rey; los regidores o jueces no se perpetúen en sus oficios y de sus causas y por qué hay sediciones y levantamientos en las ciudades y reinos; reverencia al rey por ejemplos de la naturaleza y las penas a los rebeldes. Examina en ella los problemas de la fundación y del gobierno de una ciudad-estado. Sobrepone las finalidades civiles y espirituales religiosas y culturales a las militares. La paz se considera el último fin de la política para que el pueblo viva virtuosamente y en paz y sosiego. El autor es monárquico en la política y en el Pontificado. En la obra da mucha importancia a consejeros y jueces, en tanto dice que la perjudica el consenso con la alta nobleza. El autor prefiere las leyes antiguas [esto es muy único]. Presenta una ciudad como una unidad autosuficiente, que debe vivir encerrada en sí misma del resto del mundo, una unidad que se autoabastece de la que es la mejor actividad económica digna del ciudadano, la agricultura. Hay un tratadito inédito en la BN del autor que nos puede interesar. En él defiende que es más valioso quien acrecienta la cosa pública con la prudencia y la diligencia del saber que quien lo hace con las armas. La guerra no puede ser el último fin.

EDICIÓN