CITAS (en las que aparece)

El desaventurado de vil raza y linaje, por grande que sea y mucho que tenga, nunca retraerá sino a la vileza donde desciende

CITA TEXTUAL

«Verás cómo el hijo del labrador todavía se agradará de cosas de aldea, como arar, cavar y traer leña con bestias, y el hijo del caballero no se cura salvo de andar corriendo a caballo y traer armas y dar cuchilladas y andar arreado. Esto procura naturaleza. Así lo verás de cada día en los lugares do vivieres: que el bueno y de buena raza todavía retrae do viene, y el desaventurado de vil raza y linaje, por grande que sea y mucho que tenga, nunca retraerá sino a la vileza donde desciende; y aunque se cubra de paño de oro ni se arree como emperador, no le está lo que trae sino como cosa emprestada o como asno en justa o torneo» (capítulo XVIII, p.179) .

TRADUCCIÓN DE LA CITA

COMENTARIOS A LA CITA

El pasaje resulta interesante porque resume con metáforas magistrales la concepción hereditaria de las cualidades sociales y morales de el arcipreste de Talavera. El razonamiento se construye mediante dos oposiciones paralelas. Primero, la oposición entre labrador/caballero: el hijo del labrador manifiesta espontáneamente inclinación hacia las actividades campesinas, mientras que el hijo del caballero se inclina hacia funciones propias de un estamento, el caballo, las armas y el combate. Después, esa observación aparentemente social se transforma en una afirmación mucho más fuerte que enfrenta: la «buena raza» contra la «vil raza y linaje». El comportamiento del individuo revela aquello de la raíz o estirpe de la que procede —»todavía retrae do viene»— porque el origen permanece inscrito en él. Esto implica una naturalización del orden social. De hecho, se afirma explicitamente que esto lo da «naturaleza». El nacimiento proporciona unas disposiciones que reaparecen pese a las circunstancias posteriores. De ahí la importancia de la segunda parte: riqueza, vestido y promoción social pueden modificar la apariencia, pero no la naturaleza, lo externo, pero no lo interno. El individuo de «vil raza y linaje», aunque posea mucho y vista «paño de oro», continúa manifestando la «vileza donde desciende». La comparación final —»como asno en justa o torneo»— ridiculiza precisamente la pretensión de que los signos externos puedan transformar la condición heredada. La expresión «vil raza y linaje» revela una concepción en la que la inferioridad no se atribuye únicamente a la posición social presente, sino a la ascendencia familiar. La asociación entre raza, linaje y naturaleza convierte la vileza en una cualidad transmisible por descendencia y resistente al cambio de condición. De ahí que riqueza, vestido o promoción social sean presentados como elementos puramente externos, incapaces de alterar aquello que el individuo lleva consigo por nacimiento. El pasaje articula así una visión fuertemente genealógica de la identidad, en la que la procedencia condiciona el comportamiento y limita la eficacia transformadora de la movilidad social.

OBRAS (en las que aparece)

AUTOR

FECHA

1438

COMENTARIO DE LA OBRA

El Corbacho, Reprobación del amor mundano o Arcipreste de Talavera (título este último que le otorga su autor) se ha venido datando en 1438. El arcipreste de Talavera participó con esta obra en un debate social, cortesano y escolástico que, en la década de 1430, y en un contexto en que la poesía de cancionero buscaba nuevas vías de expresión, se había convertido en objeto de discusión de pedagogos, religiosos, filósofos y poetas: el análisis del “amor”, sus síntomas, sus consecuencias, su valor y, por supuesto, el papel que la mujer desempeña en él. Esta vertiente linda con otro debate no ajeno al amor: la "querella de las mujeres" que tuvo lugar en toda Europa a raíz de la defensa que hizo de sus virtudes Christine de Pizan frente a la misoginia que imperaba en la corte francesa. EL Corbacho desencadenó una reacción de autores en defensa de las mujeres en Castilla. El Corbacho es una reprobación del loco amor, siguiendo el tratado del siglo XII de Andrea Capellanus, De Amore y con influencia de Bocaccio. La obra del arcipreste, sin embargo, tiene elementos propios y originales. Se organiza en 4 partes: 1) Reprobación del loco amor; 2) Las mujeres viciosas; 3) Complexiones de los hombres y 4) Reprobación de los hados. Aborda los siguientes temas: los vicios de las malas mujeres, principalmente la lujuria, los engaños de los hombres a las mujeres ingenuas, las complexiones de los hombres, la influencia de la astrología, el destino, el libre albedrío y la muerte. Para ser un libro misógino llama la atención las frecuentes críticas a los hombres por sus vicios y debilidades y por sus tretas para seducir a las mujeres. Esta a menudo aparece como víctima del engaño masculino. El tono de la obra es satírico, mordaz, popular, moral, grotesco y cómico, sobre todo en las escenas costumbristas. El final del libro presenta un interesante en el que con un gran sentido irónico se pide perdón por todo lo dicho anteriormente, se abre la posibilidad de estar en el error y se describe un sueño en el que las mujeres se vengan del autor. No hay ninguna mención a mujeres judías y musulmanas en la obra, pero sí se hallan importantes pasajes en lo que se feminiza y racializa a las mujeres, de la mano de múltiples estereotipos de judíos que se equiparan, de alguna manera, con ellas: mentirosos, cobardes, falsos y débiles.

EDICIÓN

Alonso Martínez de Toledo, Arcipreste de Talavera o Corbacho, González Muela, J. (ed.), Editorial Castalia, Madrid, 1970

BIBLIOGRAFÍA

Gómez Redondo, Fernando, Historia de la prosa medieval castellana, Madrid, Cátedra, 2002, vol.III.